El amanecer de la conciencia ambiental

May 26, 2017 // By:AnaHerrera // No Comment

La temperatura de la tierra se ha incrementado desde 1950 como una consecuencia de la revolución industrial y tecnológica que ha ido marcando el progreso desde el siglo XVIII. El derretimiento de los glaciares y el incremento en los niveles de los océanos ponen en riesgo la biodiversidad que existe en los distintos ecosistemas del planeta y a la raza humana.

Tan invisible como peligroso, el dióxido de carbono es el gas que más daño causa a la atmosfera debilitándolo y permitiendo que los rayos del sol pueden pasar con mayor intensidad hacia la tierra. Los océanos han absorbido alrededor del 30% del dióxido de carbono emitido y esto ha provocado su acidificación.

Para regular la salud de estos ecosistemas,  la Comisión Intersecretarial para el Manejo Sustentable de Mares y Costas (CIMARES) de México se sumó a los esfuerzos por  establecer un área de control de emisiones  bajo un convenio internacional.

Un trillón de toneladas de carbono enviadas a la atmósfera es la cifra límite que tiene la humanidad. En 2011 ya se había usado la mitad de ese presupuesto.

Frente a este panorama, se requiere un nuevo amanecer.

Previo a la COP 21 celebrada en París en 2016, México estableció  metas claras para reducir en un 25% sus emisiones de Gases Efecto Invernadero (GEI) y para disminuir en 51% sus emisiones de carbono negro, debido a que este contaminante, después del dióxido de carbono (CO2), ocupa el segundo lugar en contribuir al calentamiento global al originarse en un proceso de combustión incompleto.

Por su parte, el mecanismo surgido en la COP13 de 2007 denominado Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación (REDD+) ha brindado un recurso de 1 mil 537 millones de dólares para proyectos y acciones relacionadas a combatir el calentamiento global, sin embargo, de acuerdo al portal en internet Voluntary Redd+ Database, existe poca información por parte de las dependencias encargadas de gestionar el apoyo. No obstante, el cuarto informe de gobierno de la administración actual,  da cuenta de un total de 170 mil hectáreas reforestadas anualmente.

Desde 2012 cuenta con una Ley de Cambio Climático, ello ha permitido la apertura hacia energías renovables para disminuir la emisión de carbono hacia la atmósfera, pues el uso de combustibles fósiles contribuye de manera sustancial a la generación del efecto invernadero.

Recientemente el informe anual de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) dio a conocer que en México podría generar para 2030 casi un 50 % de la electricidad que se consume a partir de fuentes renovables, entre energía eólica, solar, hidroeléctrica, geotérmica y biomasa.

La descarbonización de la economía también ha brindado la oportunidad para el mercado del carbono. Actualmente, más de 50 países ya cuentan con acciones relacionadas a esta actividad comercial. En el mes de agosto de 2016  en México entró en vigor un plan que otorga permisos de emisión de carbono hacia la atmósfera. Este financiamiento permite intercambiar bonos entre empresas que no emiten grandes cantidades hacia empresas que si lo hacen.

Por otro lado, la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) y la Plataforma Mexicana de Carbono (México2) han referido que en tres años existió una reducción de 30 mil toneladas de carbón como resultado de 16 proyectos enfocados en la captura de emisiones en donde también participaron empresas particulares. En ese contexto es que los bonos de carbón, para fomentar la economía verde en el país, ya es una realidad.

Además de asegurar la estabilidad energética, la calidad del aire y la salud pública son dos temas fundamentales, especialmente dentro de la Ciudad de México, que además de ser una de las metrópolis más grandes del mundo, desde la década de los 80 ha padecido de contingencias ambientales que han elevado la cantidad de ozono en la atmósfera.

La mejora de políticas públicas

Las políticas públicas en cuanto a la reducción de contaminación han transformado sus criterios, hasta 1989 se declaraba Fase 1 de Contingencia cuando se presentaban entre 200 y 299 puntos en el Indice Mexicano de Calidad del Aire (Imeca); Fase 2, entre 300 y 399, y Fase 3, entre 400 y 500 puntos.

A partir de 1996, los criterios cambiaron, ya que para activar la Fase 1 debían existir entre 250 y 349 puntos Imeca. Finalmente, de abril de 2015 a la fecha se declara Fase 1 cuando se rebasan los 150 puntos Imeca y Fase 2 cuando hay más de 200.

A pesar de que los niveles de contaminación se han mantenido elevados por casi una semana completa, en 2017 no se han suspendido las actividades al aire libre en las escuelas, decisión que sí se tomó en 2016 por parte de algunos planteles.

La contaminación también genera impactos en la salud pública; la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera la contaminación del aire como uno de los mayores riesgos ambientales para la salud al vincularla con diversas enfermedades respiratorias, muertes prematuras por enfermedades del corazón y cáncer de pulmón.

La caída de la producción de alimentos es otra consecuencia del cambio climático que ya se reflejó  en México cuando la plaga de la roya perjudicó el 70 % de los cultivos de café de los estados de Oaxaca y Chiapas en 2015. Este tipo de adversidades se presentan como un problema adicional en la población rural que los puede llevar hacia la pobreza crónica.

Los efectos de la migración de especies o cambios en su comportamiento se pueden constatar en la mariposa monarca que emprende su vuelo cada invierno desde Canadá hacia México después de cruzar Estados Unidos. Después de registrar el menor número de mariposas en la temporada 2013-2014 (con únicamente 0.67 ha) las acciones trasnacionales emprendidas entre Canadá, Estados Unidos y México, oscilan entre ascensos y descensos como pueden verse reflejadas en el monitoreo de la temporada actual cuyo monitoreo  disminuyó en 27.43% con respecto a la superficie ocupada (4.01 ha) en la temporada 2015-2016.

Fénomeno migratorio de la mariposa monarca en México

Este tipo de acciones forman parte de un claro ejemplo de la viabilidad de llevar a cabo estrategias de mitigación. La mitigación, junto con la adaptación al cambio climático, contribuye al objetivo expresado en el artículo 2 de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

Mitigación y adaptación son dos conceptos fundamentales que junto a la resiliencia (capacidad de afrontar un suceso peligroso manteniendo la estructura e identidad a través de aprendizaje y transformación) son las bases para enfrentar los cambios climáticos.

Estas son algunas de las medidas que buscan fomentar el desarrollo sustentable a través de políticas públicas y acciones que permitan revertir el cambio climático en un país vulnerable pero con grandes capacidades para enfrentarlo.

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