La ciudad que creció sobre un lago

Abr 1, 2019 // By:AnaHerrera // No Comment

Cierra los ojos. Imagina cómo era la vida.

En lugar de calles, hay ríos. En vez de automóviles, hay canoas. No hay prisa, lo que hay es tiempo. En lugar de contaminación, hay un inmenso lago que se nutre de las montañas que rodean la cuenca, en ese ecosistema has crecido. Pero antes de que tú crecieras, la ciudad creció.

Sus 45 ríos se fueron secando, las aguas del lago se drenaron hacia otras cuencas. Los cultivos desaparecieron por avenidas, edificios y automóviles. Los bosques de las montañas fueron devorados por una creciente mancha urbana. Todo ocurrió gradualmente en los últimos 450 años.

Las comunidades pequeñas se transformaron en una metrópolis que ahora rebasa los 20 millones de personas. La Ciudad de México, a partir de la mirada del periodista argentino Martín Caparrós “es la ciudad más grande del hemisferio occidental. La más antigua de América. Una de las 10 más ricas del mundo. Tiene más habitantes que la mayoría de los países de la Tierra”.

Esta urbe infinita actualmente enfrenta problemas para garantizar la conservación de sus recursos naturales. El derecho humano al agua y el bienestar sustentable, son causas en común de personas que están contribuyendo a ser parte de las soluciones a través de su participación en el activismo político-académico, en los procesos comunitarios o mediante la transformación consiente de sus hábitos.

Abre los ojos. Observa la vida.

Al sur de la ciudad se encuentran Tlalpan y Xochimilco, ambas alcaldías se extienden a lo largo de la cordillera montañosa de la periferia de la ciudad. Tlalpan es la alcaldía más extensa de la Ciudad de México, con más de la mitad de su territorio designado como suelo de conservación, en sus bosques de altura se capta más del 80% de agua que se filtra por su suelo de piedra volcánica y sale a la superficie en manantiales.

En Xochimilco se encuentran los remanentes más simbólicos del antiguo lago de la ciudad, las chinampas y un conocimiento ancestral sobre las mejores técnicas de cultivo orgánico de alimentos, que se resisten a sucumbir.

Sobre esta tierra caminan Edith, María, Jaqueline y Gregoria.

 

Hace 3 años…

Edith Munive llegaba a su hogar dejando a sus espaldas un corredor lleno de basura y maleza, peligroso y gris. Hacía frío: los bosques de la montaña mantienen la humedad.  María Vargas socializaba información sobre la campaña “Agua para todos, agua para la vida” a lo largo del Parque Fuentes Brotantes, un bosque de 17 hectáreas ubicado a 5 minutos de una de las avenidas principales de la ciudad. Jaqueline Cruz, después de regresar de la conmemoración del equinoccio de primavera, se enteraba mediante un cartel pegado cerca de su casa que se impartirían talleres gratuitos de huertos urbanos.

Al mismo tiempo, Gregoria Mendoza preparaba comida para ella y su familia en un fogón con leña, replicando un hábito de alta intensidad de contaminación ambiental a través de la emisión de carbón negro y de partículas de hollín.

7 años atrás

Después de Reino Unido, México fue la segunda nación en contar con una ley de cambio climático. Esta propuesta legislativa entró en vigor en 2012, en el mismo año en que se reconoció el derecho humano al agua dentro de su constitución. Desde entonces, junto a este cambio en el marco normativo, se han impulsado diversas acciones desde el ámbito académico, político y ciudadano.

México es un país megadiverso y con una elevada responsabilidad ambiental al tener 70% de la diversidad mundial de especies animales y vegetales. Pero así como el número 7 juega a favor, también lo hace en contra: en el país de la casi extinta vaquita marina, 7% de los concesionarios de las aguas tienen en su poder 70 % de las aguas nacionales.

Esta alarmante cifra la socializa constantemente Elena Burns, líder de la organización autónoma “Agua para todos, agua para la vida” con el objetivo de generar reflexión sobre la vulnerabilidad que enfrenta el derecho humano al agua por los intentos de privatización del líquido.

Por su parte, la soberanía alimentaria se encuentra en un inminente riesgo por los procesos de la naturaleza; de acuerdo a un estudio del Centro de Ciencias de la Atmósfera, encabezado por el Dr. Carlos Gay, se estableció un escenario donde México puede perder los cultivos de maíz de temporal, la principal producción del maíz para la tortilla, en caso de que la temperatura suba más allá de 1.5 °C.

A partir de estos contextos, algunas políticas públicas han incluido una perspectiva sustentable de mitigación y adaptación de los cambios en la naturaleza que ha llevado a empoderar a la ciudadanía para hacer frente a la problemática ambiental desde el ámbito local. El uso de estufas de leña y la impartición de conocimientos relacionados a oficios verdes, son algunos ejemplos de ello.

El gobierno, junto al sector empresarial, han impulsado estufas que ahorran entre 30% y 60% de leña , esto se debe a que su estructura cerrada permite que se utilice hasta el 80% de calor producido, además de contar con una salida de humo fuera de la habitación, por lo que también mejoran la salud de las personas que lo usan, ya que la mayor incidencia de casos de cáncer pulmonar se da en mujeres de sectores rurales.

En México 11 millones de personas viven en zonas rurales y forestales, donde se utilizan alrededor de 18 millones de metros cúbicos de leña para el uso de fogones en el sector rural; la mayoría de esta leña, no lleva a cabo una combustión eficiente.

En un contexto más local, en la alcaldía Tlalpan se ha implementado un modelo de desarrollo comunitario a partir de espacios públicos en donde se imparten talleres artísticos y sustentables que buscan contribuir a generar ciudadanos informados que puedan realizar procesos colectivos para generar el bien común. La inversión ha sido de más de 50 millones de pesos, pero los cambios en las comunidades y sus entornos son más valiosos.

Ya en 2019

La señora Edith Munive rebasa los 50 años. Ella representa una organización vecinal que a través de gestiones con empresas privadas, asociaciones civiles extranjeras e instancias gubernamentales, se dio a la tarea de transformar el corredor inseguro en un parque lleno de risas de niños, canchas deportivas y talleres constantes de arte, cultura y educación ambiental.

En ese mismo espacio, Jaqueline Cruz ahora imparte el taller de sensibilización ante la naturaleza. Después de asistir por dos años a  talleres verdes y de conocer los programas públicos de su localidad, la joven de 28 años, ahora se dedica a capacitar a otras personas para que puedan llevar a cabo sus propios cultivos en casa y se familiaricen con las técnicas de agricultura orgánica.

La señora Gregoria Quintero, de 65 años de edad, compra productos a una cooperativa que tiene su chinampa en Xochimilco, con esos insumos, ella vende comida típica mexicana que cocina en su horno de leña. Con la optimización del sistema de cocción, ahora ella prepara numerosos alimentos que vende en distintos puntos de la ciudad. A pesar de su edad, ella es una persona activa, después de ir a su punto habitual de venta, camina ofreciéndolos a los asistentes de un parque de la alcaldía vecina, Tlalpan. Ahí, María le ha comprado un *tlacoyo.

Dos días después, María de 27 años, junto a un colectivo multidisciplinario de 7 jóvenes, realizaron una jornada cultural y de información ambiental, vinculando a instituciones gubernamentales y a vecinas, en conmemoración por el día mundial del agua. El balance es positivo, la comunidad participó activamente en la pinta de un mural y en los talleres sobre cultivos orgánicos.

“Aún existen conflictos de intereses, sobre todo económicos, que afectan el desarrollo de los programas”, es necesario generar reflexión, análisis y prospectiva para entender otros contextos, entre aquello que es local pero que también repercute en cómo funciona tu ciudad” explica María equilibrando su entusiasmo entre el análisis de la compleja labor que esto significa.

Vuelve a cerrar los ojos. Sueña un poco.

Hoy, tal vez mañana, alguien se detiene a mirar y contemplar la ciudad después de haber asistido a una plática sobre académicos y activistas que se dedican a incidir en las políticas públicas del país y de la metrópolis, le resonaron las palabras sobre la posibilidad de recuperar de manera sustentable los ríos de la Ciudad, “Sin bosques no hay agua, sin conservación no hay tierras, no hay milpas, no hay chinampas”, argumenta el académico.

Han pasado 3 años, ese alguien, que tal vez puedes ser tú, se ha decidido a formar parte de la lucha por mejorar el entorno en el que vive. Ahora trabaja en la recuperación de uno de los ríos que atraviesan su ciudad, unos días se encuentra haciendo labores de limpieza en las montañas, y otros días en medio de la urbe, tomando registro fotográfico de la rehabilitación del río junto a una de las avenidas principales, entre el ruido de los coches.

*Tlacoyo: tortilla de maíz alargada de forma ovoide rellena de frijoles, requesón o habas, cubierta de nopales, queso y salsa.

 

About AnaHerrera

Browse Archived Articles by AnaHerrera

Leave a Comment

Your email address will not be published.