Se prevé que 2025 sea un año crítico
Más de 40 integrantes de la brigada comunitaria de San Miguel Topilejo, pueblo originario de la alcaldía Tlalpan, llevaron a cabo una quema controlada, conocida como línea negra, de casi 9 hectáreas como parte de acciones preventivas y de reducción del material seco que puede incrementar la peligrosidad de los incendios forestales.
A faldas del volcán Pelado, en el paraje conocido como El Vestido, las y los brigadistas culminaron el curso para combatientes de incendios forestales, impartido por la Comisión Nacional Forestal, a través de esta técnica que consiste en regular la magnitud y alcance del fuego en la vegetación.

En México, la temporada de incendios, en la mayor parte del país, recién inició en enero y se prevé que 2025 sea un año crítico.
De acuerdo a Óscar Ramírez, asesor técnico de la comunidad San Miguel Topilejo, el fuego puede comportarse de forma más peligrosa pues hay una gran cantidad de material combustible conocido como de “mil horas”, pues las ramas, pastizales y troncos de árboles secos, cada vez más frecuentes, son combustibles que ponen en riesgo estos bosques de pino y oyamel.

Aunado a la agudización de la sequía, el aprovechamiento ilegal en esta zona, que se ha incrementado desde la pandemia, ha ocasionado que se pierdan hasta 400 árboles en un solo día, según datos de la alcaldía.
“No hay brigadista que no se haya enfrentado a los talamontes”, explica un brigadista que prefiere preservar su anonimato.
Brigadistas forestales en Ciudad de México
De acuerdo a la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural, (CORENADR) el cuerpo de combatientes forestales en la Cdmx se integra por 2119 brigadistas, más 500 personas que se suman como apoyo a las actividades de cuidado de la superficie forestal que representa casi 45 mil hectáreas en la metrópolis.
Dicha superficie se concentra principalmente en las alcaldías con mayor suelo de conservación: Milpa Alta, Tlalpan y Xochimilco.
Además de combatir incendios forestales, las y los brigadistas también realizan actividades como reforestaciones, limpieza de brechas y podas. Sin embargo, la importancia de estas acciones de cuidado integral ambiental, perdió relevancia durante el sexenio anterior, y la retribución económica llega a ser menor que las que se imparten desde programas como Jóvenes Construyendo el Futuro.
Aún así, para Rosa María A. Vázquez, jefe de brigada, “en el bosque hay mucho que aprender y cada brigadista tiene su función”. A sus 50 años, ella es originaria de San Miguel Topilejo y ha dedicado sus últimos 20 años a la protección del bosque, incursionando también en otras áreas como monitoreo de aves y de plagas forestales.
Rosa María es una de las cuatro mujeres que se dieron cita en esta capacitación integrada por las brigadas Teporingos y Zacatuches, nombres con los que se le conoce al “conejo de los volcanes”, uno de los conejos más pequeños del mundo.

Conejos de los volcanes
No rebasa los 33 cm de longitud, es de pelaje oscuro y sólo habita en las montañas de la zona centro del país.
Durante la actividad, esta especie en peligro de extinción, a causa principalmente de la expansión urbana, los incendios forestales y la extracción de madera, se presentó en un par de ocasiones. En una de ellas, un combatiente forestal lo tomó para apartarlo de la conflagración y trasladarlo a una zona segura.
Por: Ana Herrera
