Hábitos de consumo en Asia ponen en riesgo a la vaquita marina y al rinoceronte

Jul 25, 2017 // By:AnaHerrera // No Comment

Junto a los hábitos de consumo en el oriente, el tráfico ilegal y la pesca clandestina en entornos locales de América y África no favorecidos por el sistema actual, generan la pérdida de biosiversidad

Ante los ojos del mundo, el único mamífero marino endémico de México se encuentra en una fase de alerta por la poca cantidad de ejemplares que surcan las aguas del mar del Golfo de California. La Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (Profepa)  afirma que hay 100 ejemplares pero investigadores independientes afirman que sólo hay 30.

Aunque la cifra real sea un intermedio entre ambas, el problema de fondo es una práctica cultural de consumo de otra nación  y una mayor inclinación hacia la pesca ilegal  el entorno local: en la búsqueda de totoabas, las redes clandestinas atrapan vaquitas marinas y así han perdido la vida millones de ellas.

De acuerdo a la Profepa, un kilo y medio de cocaína vale lo mismo que un kilo de totoaba,  su elevado valor se debe a que es considerado como un manjar dentro de la cocina asiática.

Una problemática similar es la que se vive en África en donde los cuernos de rinocerente son codiciados y valuados incluso más caros que el oro.

Ante este escenario países como Sudáfrica están tomando medidas desesperadas para defenderse de este crimen a gran escala que hace ricos a los traficantes en Asia. En los últimos cuatro años los cazadores furtivos han terminado con más de 4  mil 500 rinocerontes, esto equivale a ultimar a tres de ellos al día.

Para conocer mejor este sangriento mercado negro, la organización conservacionista Elephant Action League (EAL) publicó los detalles de una investigación encubierta que se infiltró en estas redes de tráfico ilegal durante un año.

A partir de las conversaciones publicadas en el informe con importantes traficantes, se obtiene una conclusión desoladora para la biodiversidad en el mundo,  ellos mismos apuestan por la inminente extinción de este gran mamífero terrestre: “no habrá cuernos de rinoceronte en diez años”, afirman los traficantes para después admitir que eso supondrá un alza importante en los precios de los próximos años.

Esa es la misma fecha de caducidad que algunos expertos en conservación de estos animales temen: que en una década ya no haya rinocerontes trotando salvajes por las praderas africanas, sino unos cuantos ejemplares protegidos y clausurados, como sucede ahora con los últimos tres ejemplares vivos de la subespecie de rinocerontes blancos del norte.

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