El cambio climático se ingiere, se respira

Sep 29, 2017 // By:AnaHerrera // No Comment

El cambio climático trae arrastrando una fuerte cadena de eventos desafortunados, evitar el incremento de la temperatus precisas de polinización, en algunas, es durante un mes y en otras se presenta durante una semana exacta, esto ocurre con más frecuencia y abundancia a principio de la primavera y también a principio del otoño. “Sin embargo, con el cambio climático esta calendarización se ha visto alterada. Desde hace 10 años las plantas han presentado polinización fuera de su tiempo  y en algunos inviernos lo hemos visto con frecuencia” de acuerdo a la alergóloga e inmunóloga Susana Izquierdo.

Pequeños cactus silvestres

Así ha reaccionado la naturaleza ante los cambios pero la alteración del medio ambiente, estas polinizaciones fuera de tiempo han causado también que las alergías en las personas se presenten con mayor regularidad deterioran así  calidad de vida.

Respirando el cambio climático

La Ciudad de México, una de las metrópolis más grandes del mundo, tiene un largo historial de contingencias ambientales en donde se presentan elevadas cantidades de ozono, plomo, carbono y azufre en la atmósfera. Estos contaminantes se encuentran en la quema de combustibles fósiles por parte de las industrias, principalmente la del transporte; por ello, durante esta temporada el gobierno incentiva a reducir el uso de automóviles propios e incluso otorga el transporte público de manera gratuita.

Esta medida es una respuesta ante lo alarmante de la estadística de la Organización Mundial de la Salud (OMS) quien considera que la contaminación del aire es uno de los mayores riesgos ambientales para la salud al vincularla con diversas enfermedades respiratorias y muertes prematuras por enfermedades del corazón y cáncer de pulmón.

Además de las enfermedades respiratorias, los contaminantes ambientales también ejercen presión para la propagación de enfermedades como la obesidad y la diabetes.

También se consume

En México, alrededor de 70 % de la población padece sobrepeso y obesidad, el sedentarismo y el incremento en dietas altas en carbohidratos y grasas han ocasionado que el exceso de peso en las personas desencadene otras enfermedades como la diabetes tipo 2.

Las sustancias denominadas contaminantes orgánicos persistentes (POPs) alteran funciones hormonales y metabólicas que impactan en el organismo. Éstas se encuentran en desechos industriales, farmacéuticos, agrícolas y en algunos productos de uso común como el teflón que se usa en aditamentos de cocina.

Otro contaminante natural peligroso es el arsénico, éste se encuentra distribuido en la corteza terrestre e impacta  más comúnmente a través de la ingesta de agua pero también lo hace por vía respiratoria y cutánea.

De acuerdo a la investigadora Andrea Sachi, la exposición al arsénico es un factor de riesgo a considerar para el desarrollo de ambos padecimientos “a mayor grado de contaminación, existe más sobrepeso y obesidad”.

Lo anterior se presenta como un paradigma para el consumo de agua considerada como “más natural” ya que proviene de regiones más profundas de la tierra con mayor concentración de arsénico: “personas de bajos recursos que no tienen acceso al agua embotellada y que toman agua entubada tienen mayor grado de exposición al arsénico”, precisa la investigadora.

De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en los últimos 30 años en México se consumen 25 kilocalorías más por día, ya que ha existido una disminución en el consumo de leguminosas, cereales y leche y ha aumentado el consumo de aceites vegetales y de carne.

Estos hábitos alimenticios no han favorecido a las personas en los entornos urbanos, el exceso de la proteína de la carne puede contrarrestarse con iniciativas que fomentan una alimentación equilibrada incluso a través de la producción autogestiva y a través de pesticidas lo más cercano a lo natural.

¿Hay alguna alternativa?

La caída de la producción de alimentos es otra consecuencia del cambio climático que se manifestó  en México cuando la plaga de la roya acabó con el 70 % de los cultivos de café de los estados de Oaxaca y Chiapas en 2015. Este tipo de adversidades se presentan como un problema adicional en la población rural que los puede llevar hacia la pobreza crónica.

Por su parte, en el entorno urbano existen iniciativas ciudadanas que buscan contribuir a la producción de alimentos orgánicos, tal es el ejemplo de “Cultiva Ciudad”, una organización desarrolladora de proyectos integrales de agricultura urbana que cultiva 90 variedades de hortalizas que se encuentran en el Huerto Tlatelolco, un espacio de mil 650 metros que desde hace 4 años impulsa actividades sustentables en el corazón de la ciudad.

El ruibarbo es de temporada y es conocido como la “fruta de la primavera”

Actualmente cuentan con un programa de composta, en donde los vecinos de la Unidad Habitacional Tlatelolco llevan sus desechos orgánicos para incorporarlos al huerto. Además, en sus senderos se pueden percibir las texturas y aromas de hinojo, arúgula, tomillo, cedrón, borraja, ruibarbo, panalillo, y toronjil.

Aunque existen estas iniciativas, todavía hay una brecha entre un sector de la población que las fomenta y otro que desconoce el horizonte de posibilidades que hay para hacerle frente al cambio climático, ya sea desde la transición energética o bien a través de un cambio de hábitos en las formas de transportarse o en el régimen alimenticio.

Mastuerzo

El mastuerzo o capuchina es una flor silvestre que es muy común encontrar en las calles de la ciudad de México, llega a ser de color naranja, amarilla o roja. Tanto la flor como la planta, siempre y cuando estén libres de huevecillos de mariposas u otros organismos, son comestibles. Saber esta información en determinado momento puede representar una alternativa económica o alimenticia para los habitantes de la metrópolis.

De acuerdo a la investigadora Andrea Sachi,  la población, a nivel individual, puede tomar muchas acciones que pueden aminorar los factores de riesgo ante el impacto de las enfermedades que hay debajo del gran iceberg que representa el cambio climático. Llevar una dieta saludable y equilibrada, realizar ejercicio y buscar también la salud mental es fundamental debido a que el desarrollo de estos y otros padecimientos está vinculado a factores genéticos y psicosociales donde el medio ambiente juega un rol esencial para la estabilidad de las personas.

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