Redes comunitarias organizadas e informadas: antídoto para combatir la agroindustria

May 1, 2019 // By:AnaHerrera // No Comment

El mercado de la producción y venta de alimentos en el mundo se ha establecido como un lucrativo negocio impulsado por tecnologías de punta y de consumos automatizados que buscan el poder de la ganancia por sobre todos los procesos de una cadena transversal que atraviesa todos los estratos de nuestra cotidianidad.

Frente a las prácticas de Bayern, Wal- Mart y Mondelez, también existen grupos y comunidades que a través de la socialización de la información para generar formas conscientes de consumir y de producir alimentos, están combatiendo al monstruoso mercado de la agroindustria.

Dentro de estos esfuerzos, las semana pasada fue presentado el Atlas de la Agroindustria en el Huerto Roma. Al evento se dieron cita representantes de diversas causas que coincidían en un punto en común: otro mundo es posible.

En su intervención, Silvia Ribeiro del grupo Erosión, Tecnología y Concentración (ETC) explicó que en todo el mundo hay 20 transnacionales que controlan toda la cadena de producción de alimentos desde la genética de las semillas hasta los puntos de venta en supermercados.

“Hasta hace poco Monsanto se encontraba de un lado de la cadena: en las semillas, y del otro lado, Wallmart, lídereando los supermercados”, pero con la compra de Monsanto por parte de Bayern y con el liderazgo de Amazon en la producción de productos orgánicos e industriales en EUA, la situación ha ido modificándose.

La especialista también advirtió sobre la cláusula de propiedad intelectual dentro del nuevo Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá TLCAN, ahora denominado T-MEC, en donde a partir del Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV-91), se establece que las empresas puedan patentar ciertas variedades agrícolas, incluido el maíz indígena de México.

Esto significa que los agricultores que guardar y producen sus propias semillas para plantar, ahora tendrán que comprarlas, de lo contrario podrían estar incurriendo en un delito.

“Lo que buscan estas acciones es generar una agricultura sin gente, quienes representan la fuerza que puede acabar con la agroindustria”, precisó.

Luis Bracamontes de Redes Alimentarias Alternativas en México, expresó que la agroindustria es desigual, ya que promueve el consumo de “Productos Comestibles No Identificables”. Mientras que las redes alimentarias buscan generar productos con historia, cultural y geografía, en donde incluso existe un vínculo emocional afectivo.

Por su cuento, Alejandro Calvillo, fundador de la asociación El Poder del Consumidor invitó a reflexionar sobre los elevados índices de obesidad y sobrepeso que existen en México debido al consumo de comida charra. De acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda, la aportación de refrescos y alimentos chatarra en México fue del 25 por ciento del total del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).

Al finalizar el evento los asistentes tuvieron la oportunidad de disfrutar de platillos artesanales hechos por Huaje Gourmet, una opción de recetas típicas de Oaxaca en donde la salsa de Chapulines y el mole en distintas presentaciones, generó una experiencia distinta para la hora de la comida en la ciudad.

Así fue como dentro de esta efímera red, se aperturaron posibilidades para la creación de redes sustentables en la búsqueda de la soberanía alimentaria como un camino hacia la igualdad.

Dentro del informe realizado por las fundaciones Heinrich Boll Stiftung y Rosa Luxemburg Stiftung, el capítulo denominado “Los muy pequeños contra los muy grandes” hace referencia al potencial de las buenas prácticas de agricultura sustentable y redes alimentarias:

“Lxs consumidores pueden independizarse de las transnacionales. En Europa y Estados Unidos, el movimiento de la Agricultura Solidaria (SoLaWi, por su abreviatura en alemán) está creando un contramodelo alternativo a las compras en los supermercados. Consumidoras y consumidores se unen con productorxs y planean de manera conjunta el año fiscal de una explotación agrícola. Los costos de asumen de manera conjunta. A cambio, hay una participación en la cosecha, fijada de antemano. En Europa, hoy en día aproximadamente 2.800 SoLaWis abastecen de alimentos a medio millón de personas”.

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