Ciclovía emergente en Insurgentes

Jun 9, 2020 // By:Anel Jiménez Carrizosa // No Comment

No aprendí a andar en bicicleta en la infancia, sino hace poco más de 10 años. Desde entonces el uso de la bicicleta ha sido una práctica de empoderamiento que me ha permitido conocer más la ciudad, ayudándome al mismo tiempo a mejorar mi condición física e incluso me ha resultado beneficiosa en el ámbito emocional.

 

En aquel entonces realizar trayectos desde casa a la escuela o el trabajo no era común pues existían pocos espacios seguros para andar en bicicleta, los cuales estaban aislados, dispersos por la ciudad y ubicados en las zonas más privilegiadas.

 

Desde siempre, la bicicleta ha sido un modo de transporte usado por la clase popular ¿quién no ha visto andar a plomeros que llevan grandes escaleras cargando en su parrilla? ¿o a los vendedores de tamales que se atreven a subirse a los puentes vehiculares? pero impulsar el uso de la bicicleta de manera generalizada en CDMX es todavía una realidad lejana.

 

Es evidente que la cultura de movilidad -que privilegia a los automovilistas- fácilmente puede disuadir a muchas personas de realizar recorridos largos en bicicleta.

 

El Covid-19 ha dado un giro a este panorama porque ha acelerado la implementación de una estrategia ambiciosa que, de realizarse, dotaría unidad a la infraestructura ciclista existente y crearía una nueva en la periferia, donde las facilidades para el ciclista son prácticamente inexistentes: nos referimos a la red de movilidad ciclista de la CDMX. Esta estrategia se había anunciado desde el año pasado y había sido impulsada por bicitekas, y otros colectivos ciclistas.

 

La disminución de vehículos en las calles no incentiva lo suficiente para que de manera recurrente la gente realice sus trayectos habituales en bicicleta. Esto se pudo ver en los primeros días de la jornada nacional de sana distancia cuando la contingencia nos regaló vistas de vialidades como Reforma o Insurgentes, casi desiertas entre semana, pero al mismo tiempo, con  automovilistas y motociclistas que conducían de manera perceptiblemente más agresiva.

El 1 de junio se implementó parte de la ciclovía emergente de avenida Insurgentes y para el 6 de junio ya se podían apreciar los señalamientos en la mayor parte del recorrido de norte a sur desde Avenida Álvaro Obregón a Perisur, y de sur a norte a partir de la altura de la estación de metrobus Doctor Gálvez a la avenida Álvaro Obregón. También se anunció la habilitación de un servicio de ecobici temporal y gratuito (que pide un pago reembolsable de 3 pesos al día) para realizar trayectos en el nuevo recorrido.

 

Una de las cuestiones más interesantes es que la implementación de la ciclovía emergente se realizó con material reciclado y no se requirieron de obras en sentido estricto, sino simplemente realizar señalamientos. Se estima que también para el mes de junio, se habilite la segunda ciclovía emergente, cuyo recorrido será de Tepalcates a Tacubaya, paralelamente a la Línea 2 del Metrobús.

 

Esta medida implica un gran incentivo pues reduce la vulnerabilidad intrínseca al uso de la bicicleta en recorridos largos, donde Insurgentes implica un tramo clave. Para las personas que no utilizan la bicicleta como su transporte habitual, la medida puede resultar el paso decisivo para animarse a probar esta opción y evitar posibilidades de contagio en el transporte público. Desafortunadamente no es un hecho que esta infraestructura sea permanente, de acuerdo a las autoridades todo dependerá del aumento de viajes realizados en estas vías durante los próximos días.

 

Los puntos débiles de la ciclovía emergente podrían ser: la persistente invasión de automóviles, motocicletas e incluso peatones en dichas vías; la desaparición de la señalización en ciertos tramos del recorrido, como por ejemplo, en la parte correspondiente a Ciudad Universitaria, donde los vehículos pasan habitualmente a una gran velocidad (en estos tramos solamente existen dos carriles para los automovilistas por lo que la implementación de la ciclovía los reduciría a uno); y por último, no podemos omitir algunos baches y suturas de asfalto que deben evadirse en el recorrido.

 

Pese a estos aspectos -que son una realidad constante en la ciudad- el recorrido es ahora mucho más seguro.

 

Si no usas la bicicleta de manera manera habitual y deseas probar esta opción la recomendación es llevar un ritmo moderado, usar siempre casco y ropa cómoda y en medida de lo posible anunciar tus movimientos por medio de las manos. Estas tres medidas son la clave para realizar recorridos seguros y placenteros en la ciudad. No te dejes intimidar por grandes distancias, intenta poco a poco.

 

Aunque falta mucho por hacer, la ciclovía emergente es una promesa hacia un nuevo panorama moldeado por una pandemia de quizá una ciudad menos contaminada, menos ruidosa, más amigable con el ciclista y más digna.

 

Si quieres sumarte a la petición de que la ciclovía en Insurgentes sea permanente, puedes hacerlo aquí.

Si quieres más info sobre el programa temporal de ecobici, da click aquí.

Revisa los detalles de la red de movilidad ciclista 2019 aquí.

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