En el aire: regulación de emisiones contaminantes

Feb 23, 2019 // By:AnaHerrera // No Comment

Compromisos sobre reducción de emisiones contaminantes, se difuminan en el aire por falta de monitoreo institucional efectivo en México. Mientras, las enfermedades respiratorias en comunidades donde se realiza fracturación hidráulica (fracking) y las emisiones fugitivas que escapan a informes cuantitativos, sigue siendo una realidad que va en aumento.

De acuerdo al Instituto de Ecología y Cambio Climático (INECC) en 2015 México lanzó a la atmosfera 537 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) y 157 millones de toneladas de metano (CH4). Ese mismo año se comprometió a reducir en un 25% sus emisiones de CH4 durante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático.

Del total de estas emisiones, 64% corresponden al consumo de combustibles fósiles; 10% a los sistemas de producción pecuaria; 8% de los procesos industriales; 7% del manejo de residuos; 6% por las emisiones fugitivas por extracción de petróleo, gas y minerías y 5% se generaron por actividades agrícolas.

Sin embargo, la quema de desechos, la minería y la extracción no convencional de gas y petróleo (fracking) también causa un impacto importante en la salud.

A pesar de tener claridad en el inventario de contaminantes responsables del efecto invernadero en donde se enlistan las partículas: PM2.5, PM10 y los gases CO2 Y CH4 (las emisiones más recurrentes) además del benceno, etilbenceno, propano, metano, xileno, tolueno, mercurio, níquel, y cobre; existe poca información sobre el impacto de estas sustancias en la salud.

México: tierra añeja y fértil para el fracking

Desde 1996 en México existe una recurrencia en la aplicación de  fracturas hidráulicas para la extracción de hidrocarburos. Desde entonces se han fracturado 7 mil 879 pozos (casi una de cada cuatro perforaciones petroleras se hizo con esta técnica).

La Administración de Información de Energía de Estados Unidos sitúa a México en el sexto lugar mundial en reservas de gas de lutitas, que sólo se extrae por medio de fracking, sólo  detrás de China, Argentina, Argelia, Estados Unidos y Canadá, con un volumen de 545 billones (millones de millones) de pies cúbicos.

De acuerdo al Plan Quinquenal de Hidrocarburos, con vigencia hasta noviembre de 2018, en México existen 183 polígonos que juntos suman una superficie de 53 mil 72 km2 para ser licitados y adjudicados.

Aunque el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha manifestado sus intenciones de prohibir el fracking, los mecanismos son poco claros. La Agencia de Seguridad Energía y Ambiente (Asea), organismo habilitado para prohibir esta actividad extractiva, publicó normas sobre la exploración y extracción de petróleo y gas sale, pero no define cómo se apegarán los operadores a esas normas.

Cifras contaminadas, estimaciones opacadas

El Inventario Nacional de Emisiones de Gases y Compuestos de Efecto Invernadero, previamente citado, es una obligación del INECC, que no tiene una frecuencia fija: las emisiones de fuentes fijas se miden al año, y las que no son de fuentes fijas son cada dos años.

La reciente investigación del equipo de periodismo independiente “Pie de Página” sobre emisiones fugitivas, preguntó al INECC si dentro del inventario existe un monitoreo de las emisiones fugitivas; la respuesta obtenido fue que el emisor lo registra a través del COA, (Cédula de Operación Anual) un formulario en donde se anotan las emisiones contaminantes en agua, suelo y aire.

Sin embargo, este formulario resulta ser “como la declaración de impuestos, tú presentas tu información y mientras no te caiga una auditoría, Hacienda la da por buena”, dice Manuel Llano, de Cartocrítca.

De acuerdo a Jonathan Banks, asesor de políticas climáticas de Clean Air Task Force, el metano puede ser uno de los gases principales de las emisiones fugitivas. El CH 4 es entre 72 y 86 veces más efectivo para capturar calor que el CO2, ambos responsables del aumento de la temperatura del planeta.

Este gas atrapa la luz solar y la irradia a la tierra, ocasionando temperaturas más altas. En el aire, las fuentes principales del metano son la obtención de hidrocarburos, la ganadería y la porcicultura (la ganadería vacuna y ovina produce casi una cuarta parte de las emisiones de metano en el planeta) y en menor medida, los residuos y la deforestación.

En esa brecha existente entre los objetivos y la forma de conseguirlos, México tiene grandes oportunidades para reducir sus emisiones si puede controlar sus fugas, sobre todo considerando que para 2025, Canadá, Estados Unidos y México se plantean reducir entre 40 y 45 por ciento de las emisiones, focalizando el metano proveniente de la industria de petróleo y gas.

Fuente: Serie de reportajes realizados por Pie de Página, con el apoyo de la Fundación Böll, Cemda, Fundar y Cartocrítica.

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