Otra mirada de la ambición: resiliencia ambiental

Jul 27, 2019 // By:AnaHerrera // No Comment

“La pregunta es: ¿qué significa ser ambiciosos cuando se trata de adaptarnos? Adaptarnos a una subida en el nivel del mar, sequías e inundaciones …con una infraestructura que tenga que resistir desastres naturales”, se cuestiona Hernán Blanco, investigador y profesor en el Centro de Ciencias Ambientales EULA de la Universidad de Concepción en Chile durante el seminario web Diálogos Virtuales, fortaleciendo la acción climática de América Latina hacia la COP 25.

El diccionario define “ambición” como un deseo intenso y vehemente de conseguir una cosa difícil de lograr, especialmente riqueza, poder o fama. Ante la crisis ambiental que atraviesa el planeta, en donde el incremento de 2 C° en la temperatura puede alterarlo todo, la ambición puede adquirir un significado neutro y cambiar el curso de los hechos hacia una resiliencia ambiental, es decir, la capacidad para superar las adversidades características de nuestra época actual.

Niña con máscara
Niñxs forzadxs a usar máscaras debido al humo tóxico por incendios forestales de turba en Plangka Raya, Kalimantan – Isla de Borneo. Foto de Aulia Erlangga

Las olas de calor, enfermedades emergentes, contaminación, deforestación, sequías, pérdida de biodiversidad, son transformaciones del medio ambiente inducidas por una mano humana que concentra su ambición en megaproyectos, represas, urbanizaciones, carreteras, minería, hidrocarburos y agroindustrias.

Lo anterior, aunado a los eventos climatológicos extremos, ha ocasionado desplazamientos de migrantes y millones de personas que han sufrido pérdidas y daños en su patrimonio.

De acuerdo a Cynthia Loria, ingeniera forestal y consultora en fundación Avina, en el mundo hay 22 millones de personas afectadas por algún episodio de cambio climático.

El presente está en riesgo. Pero ¿qué dicen algunos indicadores sobre el pasado y futuro?

Migración es también adaptación

Según datos del informe The Lancet Countdow de 2015, el cambio climático antropogénico está amenazando más de 50 años de mejoras logradas en salud pública. Junto a Asia meridional y África subsahariana, América Latina es una de las tres regiones en el mundo que para 2050 esperan la migración de 140 millones de personas dentro de sus propios países, a causa de los efectos del cambio climático¹.

En pleno debate mundial sobre la problemática ambiental rumbo a la Conferencia de las partes número 25 que se realizará a finales de este año en Chile, los derechos humanos y la salud pública, serán nuevamente el centro de atención junto a las acciones de mitigación y adaptación que cada nación se ha comprometido a realizar a partir del acuerdo de París.

El cumplimiento de los indicadores que  desde hace 4 años, cada país está persiguiendo para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero hacia la atmósfera, continúa dejando algunos espacios vacíos. Aunque los pueblos originarios y comunidades indígenas han sido incluidos en el debate, sobre todo desde las últimas 3 ediciones de la COP, todavía  existen grupos vulnerables, que se ven orillados a solucionar sus conflictos ambientales, alejados de la reflexión global.

Aves marinas en la playa Lynchburg Landing, Mississippi
Fotografía de Roy Luck

Para Antonella Risso, coordinadora técnica de proyectos internacionales de la fundación Salud sin Daño, la población vulnerable es la que presenta más riesgos. “Alguien que ya era vulnerable por estar en situación de pobreza, por vivir en una zona inundable o incluso por alguna condición de enfermedad” se encuentra más propenso a verse afectado.

En esos casos, la migración representa una estrategia de adaptación para las poblaciones que se han visto vulneradas por alguna alteración en su medio ambiente y que, por ende, requieren de un diseño de políticas públicas capaces de responder a la garantía de sus derechos humanos.

A pesar de que varios países cuentan con marcos legislativos, leyes generales e incluso forman parte de algún bloque geopolítico para enfrentar la crisis climática, parece ser que aún se sigue aprendiendo a responder ante ella. En ese sentido, la migración es también una reacción a la ausencia de alternativas.

Esto representa un costo social que las comunidades tienen que pagar con su propio proceso de adaptación, pero ¿cuál es el costo económico de la emergencia ambiental actual?

De acuerdo a un estudio del Centro Vasco para el cambio climático BC3 publicado en The Lancet Planetary Health, la reducción de gasto que se lograría mitigando el calentamiento global y la contaminación atmosférica podría ser hasta 2.5 veces superior a lo que se requiere invertir para lograrlo.

Los retos para México

Desde hace 10 años, México ha invertido 547 mil 467 millones de pesos en subsanar los daños que dejaron los desastres naturales en su territorio, de acuerdo al Centro Nacional de Prevención de Desastres. Esta es una cifra tan alta que incluso representa 7 veces el costo de la construcción de un nuevo aeropuerto para su capital, la ciudad de México.

En los últimos meses, el occidente de México se ha visto afectado por eventos climáticos extremos. En el estado de Jalisco, en la zona metropolitana de Guadalajara, su capital, la madrugada del domingo 30 de junio una caída histórica de granizo alcanzó más de 1.5 mts de altura, ocasionando severos daños y pérdidas en el patrimonio de 457 hogares.

El martes 2 de junio, el Río Apango, también conocido como Salsipuedes, se desbordó en el municipio de San Gabriel trayendo consigo un caudal lodoso, lleno de troncos, que descendió de la montaña, afectando a 3 mil personas y cobrando la vida de 5 más.

Ambos fenómenos fueron propiciados por múltiples factores que involucran a las comunidades, a los gobiernos locales y federales, así como a las transformaciones de la propia naturaleza. La tormenta de granizo ocurrió en pleno verano, la fusión de aire cálido y húmedo con un sistema de baja presión se encontró con las altas montañas de la región, hasta generar nubes muy altas cargadas de granizo.

De acuerdo a Elizabeth Ramos, del Servicio Meteorológico Nacional, la zona de la tormenta ocurrió en el “corredor del granizo”, que hace que la lluvia vuelta hielo sea un fenómeno relativamente común. Sin embargo, no existe un diseño de políticas públicas urbanas que enfrenten este tipo de situaciones tan específicas.

Por su parte, el desbordamiento del río Apango, ocurrió después de las fuertes lluvias de la época. Sin embargo, los incendios forestales que han azotado a la zona montañosa en los últimos meses, incrementaron su peligrosidad; al llegar a la zona urbanizada ya venía arrastrando todo lo que los incendios no terminaron de consumir.

A las familias damnificadas se les entregó una cifra económica de 10 mil pesos para subsanar ciertos gastos, pero no es suficiente para enfrentar todas sus pérdidas materiales. Además, el tema psicológico es poco abordado cuando se presentan estos episodios. “¿Qué ocurre con las personas después de un desastre? ¿pueden volver a sus casas o ya no? ¿qué pasa cuando vuelve una lluvia?”, cuestiona Risso.

En los últimos 10 años, el Gobierno federal en México emitió 134 declaratorias de desastre natural para Jalisco, debido a fenómenos hidrometeorológicos. Esto representa un promedio de 13 por año. Existe un plan institucional en donde intervienen las fuerzas armadas; sin embargo, el seguimiento de lo que ha ocurrido con las poblaciones afectadas, su proceso de adaptación o si es que efectuaron alguna migración, representa un vacío latente en muchos otros episodios de afectaciones o alteraciones ambientales.

Para ello, el papel de los medios de comunicación es crucial. Cada vez es mayor la cobertura de temas ambientales que dejan ver la emergencia en la búsqueda de resiliencia. De acuerdo a otro indicador de The Lancet Countdown de 2007 a 2017 la cobertura de noticias relacionadas a cambio climático y salud humana aumentó en 42% en 24 medios de todo el mundo.

La infraestructura de los centros urbanos, el diálogo entre gobiernos, comunidades y la ciencia, son fundamentales para entender y aprender a lidiar con los cambios que está viviendo el planeta, socializar información con oportunidad a tener acceso a financiamiento y a tecnologías para alcanzar la resiliencia debe ser parte de los temas a tratar en la COP 25.

A partir de un mejor entendimiento de nuestra situación actual, con medios de comunicación más especializados en el periodismo ambiental, quizás en unos años, la definición de “ambición” aparezca como un deseo intenso y vehemente de conseguir una cosa difícil de lograr: resiliencia ambiental.

Lo anterior fue socializado durante el seminario web “Diálogos Virtuales, fortaleciendo la acción climática de América Latina hacia la COP 25” organizado por la Red de Comunicación en Cambio Climático (LatinClima), la Plataforma para América Latina y el Caribe de Estrategias de Desarrollo Resiliente y Bajo en Emisiones (LEDS LAC), ConexiónCOP, Fundación Avina y ActionLAC.

¹Estudio Global Environment Outlook 6 realizado por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente. 

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